Autor: Miguel Espigado
-
Escribir con imágenes

En un tiempo en que consumimos cultura, sobre todo, a través de imágenes, ¿cómo conseguimos que nuestra literatura sea visual? ¿Cómo logramos que los lectores vivan a través de las imágenes de un modo en que el video o la fotografía jamás podrían?
-
Personajes secundarios

A veces el lector puede sacar mucho de personajes pequeños, de corta duración, transparentes, cuya función principal es servir a la trama. La novela Amuleto, de Vázquez Montalbán, da una lección magistral al respecto.
-
Ni buenos ni malos

Vamos a crear un personaje desde la convicción de que los relatos más interesantes están protagonizados por seres difíciles de juzgar y de comprender. Será Shirley Jackson quien nos mostrará su (tortuoso) camino para lograrlo.
-
El latido del deseo

Los engranajes de la máquina narrativa no comienzan a ponerse en marcha hasta que los personajes tienen un deseo. «Aparato avisador», de Claudia Ulloa Donoso y «Subasta», de María Fernanda Ampuero nos enseñan dos maneras muy distintas de canalizarlo.
-
Tropismos

El tropismo es el movimiento de un organismo biológico en respuesta de un estímulo ambiental. Y Tropismos es una novela experimental publicada en 1939 por Nathalie Sarraute, hecha de pulsiones de personajes como movimientos fugaces, indescifrables, tímidos, que su prosa desarrolla en pocos segundos hasta lograr una trama entera. Vamos…
-
La personalización

El relato Encender una hoguera, de Jack London, es un ejemplo insuperable de la técnica de personalización. Veremos cómo recurrir a nuestra memoria sensorial y emocional para dar vida auténtica a un personaje.
-
¿El personaje se crea o se descubre?

Descubrimos con ayuda de David Corbett cómo desarrollar personajes a partir de sus distintos orígenes.
-
El cuento zen

La necesidad de expresar mucho en poco, y de crear verdades subjetivas, que flotan entre lo dicho y no lo dicho, hace que el zen encuentre su vehículo perfecto en la literatura. Y que nosotros podamos aprender literatura del cuento zen.
-
Cuando el lector sabe más que el protagonista

Nos adentramos en el estilo literario de Agota Kristof para aprender a manejar personajes que entienden las cosas de modo distinto que el lector, y lo obligan a una perturbadora tarea de reconocimiento de su humanidad.
-
Desde el entusiasmo y la furia

Atendamos la llamada de Ray Bradbury para encontrar el entusiasmo y la furia que prenda nuestra literatura a 451 grados Fahrenheit: «¿Cuánto hace que no escribes una historia por pura indignación?»
